¡Sí! ¿Por qué no? Después de todo, pueden llevar tiempo posponiendo la decisión. Ya sea como compañero de juegos o guardián de la casa, una mascota es siempre una buena idea, asumiendo claro está, que se dispone de los medios y la buena voluntad para tenerla. Y es que antes de llevar una mascota a casa es importante obtener el consenso familiar a fin de evitar el sufrimiento innecesario del animalito en cuestión y situaciones de crisis que no tendrían nada que envidiar a un drama de cine. Con miras a ayudar a elegir apropiadamente, nos permitimos darles algunas sugerencias:
- ¿De qué espacio dispongo?: Es obvio que una casa con amplio jardín interior sería el hábitat ideal para un perro o gato, pero muchas especies y razas pueden criarse en espacios reducidos. Los perros presentan la ventaja de tener una amplia gama de tamaños según la raza, de modo que podamos elegir la más apropiada para el tamaño de nuestro hogar. Los gatos por su parte, son perfectos para los departamentos.
- Ser muy realista: Cualquiera sea su especie o raza, siempre habrán necesidades específicas por parte de su nueva mascota. Sacarla a pasear, darle de comer, cepillarla, bañarla, llevarla a consulta veterinaria, son actividades que requieren de tiempo y voluntad. Existen razas con mayores demandas que otras. Las razas muy activas, por ejemplo, necesitarán ser sacadas a pasear, y no serán una buena opción para alguien que no dispone de tiempo para hacerlo; lo mismo ocurrirá con las razas de pelo largo que requieren un cuidado especial.
- Cuidado con los Niños: No es buena idea llevar un cachorro a casa si tenemos niños menores de 5 años, si son gatos o perros de razas pequeñas y frágiles. Los niños muchas veces no entienden que un animalito puede salir seriamente lastimado de juegos y manoseos. Es preferible esperar un poco en tales casos, y si ya hay una mascota en casa, supervisar estrechamente el trato de los niños hacia los animales.
- Temperamentos similares: Si bien cada individuo es diferente de otro, existen ciertos rasgos característicos por raza que deberían ser considerados antes de elegir una en particular. Los schnauzers por ejemplo, suelen ser hiperactivos y bulliciosos, los rottweillers suelen tener un temperamento tranquilo pero dominante y algunas razas pequeñas pueden ser intolerantes con los niños.
- Presupuesto: Tener una mascota no es como comprar un oso de peluche. No va a quedarse sentada allí nada más. Va a crecer, comer y hacer sus necesidades. No asuma que “luego se verá”. Antes de entusiasmarse por un San Bernardo, piense cuánto tendrá que invertir en una buena comida para cuando pese 60 ó 70 Kg. Alimento, casa, shampoo, vacunas, antipulgas… ¡no olvide que es un miembro más de la familia! Los gatos le ahorrarán en espacio y alimento, pero también necesitan bandejas para hacer sus necesidades y arena especial para llenarlas.
- Pregunte antecedentes al médico veterinario: Aunque no es una regla, existen razas con mayor predisposición que otras a sufrir de ciertos padecimientos. Los shar-peis, por ejemplo, suelen desarrollar afecciones de piel y ojos por los abundantes pliegues, los bulldogs no pueden realizar ejercicios físicos intensos y muchas razas grandes pueden presentar problemas en las caderas. Conversar con un veterinario sobre los riesgos médicos de la raza de su elección, le ayudará a tomar las precauciones y cuidados necesarios para prevenir en lo posible los problemas.
- Compre en locales de garantía: Evite comprar en establecimientos que “le consiguen” la raza deseada. Prefiera criadores de prestigio o familias cuya mascota haya tenido cachorros. Usted podrá verlos y ver también a los padres. Los consultorios veterinarios suelen tener pizarras con avisos de este tipo.
- Considere la idea de adoptar: Tal vez no sean muy glamorosos, pero muchos animales “cruzaditos” resultan hasta más bonitos e inteligentes que algunos de raza. No sólo tendrá un nuevo compañero, también hará una labor de bien.
Tomadas en cuenta estas consideraciones ¡Prepárese a disfrutar de su nueva mascota!
