Al igual que los humanos, todo el cuerpo comunica un sentimiento. El físico, la cara, el comportamiento del animal indiscutiblemente pueden expresar emociones como ira, placer y alegría, satisfacción, disgusto, celos, miedo, frustración y amor o afecto. Muchos --sobre todo los observadores-- pueden afirmar que su perro, o su gato, en algunas ocasiones sonríen espontáneamente, en especial cuando está feliz. El movimiento de la cola, un ladrido, un ronroneo, también lo afirman así.
Además, hay sin duda una diferencia individual en cada mascota que la distingue de otra, no sólo físicamente sino aún dentro de la misma raza. Hablamos de una mascota cobarde o valiente; brava y peleona; curiosa, triste, desconfiada, amistosa, o que prefiere estar sola. Y hemos visto incontables fotos de gatos o perros (ni qué decir de simios) sonriendo y hasta riéndose, a pesar de que tienen menos movilidad facial por la falta de los músculos presentes en los humanos.
Emoción es un término que usamos para explicar sentimientos, algunos de los cuales son instintivos, y otros se adquieren de quienes nos rodean, o del ambiente en que nos desenvolvemos. Las emociones humanas varían desde las más básicas o primitivas, como el miedo, la ira, etc., hasta las más complejas, como el celo y la compasión. Y éstas también se han visto en los animales no humanos. La duda sobre si los animales tienen emociones y personalidad siempre ha existido para la ciencia. Para los dueños de mascotas no hay la menor duda de que su perro o gato, y hasta los loros, tienen emociones, y que están dotados de su propia personalidad.
El altruismo y la aflicción en los animales es un hecho que ha sido bien documentado en esta última década, motivo de reportajes fílmicos y periodísticos. Quizá usted recuerde cuando, el pasado agosto en un zoológico de Munster, Alemania, una gorila bebé de tres meses murió en los brazos de su madre. Por horas la gorila, Gana, acarició a su bebé, moviéndole los brazos y la cabeza aparentemente para restaurar el movimiento, y se quedó con él sobre el regazo el resto del día hasta que los cuidadores se lo llevaron. Todo ante los ojos del público.
En su libro The Experience of Emotions in Man and Animals, publicado en 1872, Charles Darwin concluyó que los animales tienen emociones. Sin embargo, muchos científicos continúan escépticos y rechazan estas observaciones diciendo que se trata de antropomorfismo, o sea, de atribuir a los animales características humanas. Que interpretamos el comportamiento animal de acuerdo con nuestras propias emociones. Pero, ¿qué podemos decir de aquel perro que se mantuvo varios días echado, comiendo poco, evidentemente triste al ver que la persona que más quería ya no estaba? ¿O la gata que se ''echó a morir'' por la prolongada e inusual ausencia de su dueña, que estaba de viaje?
Fuente: El Nuevo Herald, EEUU
Fecha: 29/01/09
